Dicen que los cuentos de hadas no existen. Aunque yo me resisto a creer que los príncipes azules hayan desaparecido, que las niñas con capas rojas no vayan a ver a sus abuelitas ni que haya que luchar contra dragones para conseguir estar al lado de la persona amada. Lo que pasa es que hemos perdido la capacidad de llevar esos cuentos a nuestra vida. Los príncipes a lo mejor nunca fueron azules (yo los prefiero imaginar verdes, y puede que alguna los prefiera morados) pero estar, están ahí. Que hay que buscarlos entre tanto sapo ya es una historia diferente, que hay muchos que lo parecen y luego salen ranas, también. Pero existir existen y hay uno para cada una de nosotras, eso seguro. Lo de las niñas con capas rojas ya es otra historia, cada vez nos cuesta más dedicarle el tiempo que nos piden y que se merecen a esas personas que han estado toda nuestra infancia con nosotros, que nos lo han dado todo y que con el tiempo se han convertido en un mueble más del cuarto de estar. Y lo de los dragones, pues la verdad es que me parece lo más real de todo. Vale, que no son de cinco metros y escupen fuego por la boca, pero a veces lo parecen. Y sino contad la cantidad de veces que no se pone uno en el camino a lo largo del día. Llamadlo dragón o pepito pero para el caso es lo mismo. Dicen que los cuentos de hadas no existen, pero yo cada día cuando me levanto, siento que estoy en uno diferente.
29 de octubre de 2008
28 de octubre de 2008
Mi burbuja y yo
De repente, un día me despierto y estoy dentro de una burbuja, densa, infranqueable. Y ahí estoy yo. Las cosas han cambiado. Lo noto. Lo siento. Lo percibo. Y los demás también. Pero no hay forma de explicarlo, simplemente la situación ha cambiado. Llueve. Pero no importa, tengo una burbuja. Hay gente que habla. Pero yo tengo una burbuja. No siento nada. Nada. Libertad. Despreocupación. Porque ya no hay nada. Nada. Silencio. Un silencio apacible dentro de mi burbuja. Hace frío. Eso dicen. Pero no dentro de mi burbuja. Es raro. Pero me produce una tranquilidad desconocida. Desaparecido el mundo. Sin tristeza. Solo estamos mi burbuja y yo.
Publicado por Srta. Harker en 13:13 0 comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)