Porque me olvidé esta mañana, como todas...
y porque así, tus besos me saben mucho mejor.

13 de enero de 2009

Una rayada...

Me miras y te miro.
Tu cara me es familiar, te recuerdo de antes, pero solo eres eso, un recuerdo de lo que eras.
Me sonries y te sonrio.
Tu sonrisa me trae una calidez pasada, añorada y querida.
Lloras y te observo.
Tus lágrimas me acercan a lo que eres, o a lo que fuiste y a lo que crees que soy. Me dices y te contesto.
Tus palabras repiten palabras ya dichas, canciones escuchadas en otros lugares, en otros tiempos.
Me miras y te miro.
Y se genera un silencio sordo de lo que fuimos y de lo que somos...

12 de enero de 2009

Un mundo de niños

Desde pequeños siempre hemos oido ese refrán de "cuando seas padre comerás huevos" (por cierto, ¿alguien lo entiende?) o "cuando seas mayor podrás....", "hasta que no seas mayor...", "no toques eso que es para los mayores..."
Así que hemos llegado a la vida adulta, a base de trompicones, negaciones, codazos (de los de ¡aquí estoy yo!), llantos y, porque no, alguna que otra catechada. Pero eso sí, hemos llegado, con ansia de comernos un mundo en el que se podía hacer de todo, con permisividades, con alcohol, tabaco, drogas, noches eternas para salir, dinero, sexo,...y mil cosas más.
Vale, ahora estamos aquí, hemos llegado, hemos luchado por llegar, ¿y ahora qué? Tenemos la opción de ir por el mundo cumpliendo con los cánones que nos supone una vida adulta (falsa, pero adulta) de comprarnos un coche, una casa, casarnos, tener hijos y morir en la más absurda existencia.
Pero si te paras 5 minutos (a lo mejor un poco más, depende de cada uno, la cuestión es pararse) te das cuenta de lo incoherentes e inmaduros que somos.
Somos adultos solo de boquilla, porque nos cuesta hacernos cargo de las responsabilidades más absurdas como regar una planta o comer de forma decente (dieta mediterránea). Somos incapaces de amar salvo a nosotros mismos, egoístas como chiquillos, pataleamos en el momento que no nos salen las cosas como queremos, somos incapaces de afrontar un fracaso, una derrota, una ruptura o un silencio. En el fondo, solo somos niños jugando a ser adultos, jugando a las casitas de verdad, a los bebés de verdad o a la oficina de verdad. Pero no somos conscientes de que el juego terminó, que esta es la vida real y que, por mucho que nos cueste asimilarlo, ya no somos niños.
Y no me vengáis eso de que tenemos que conservar nuestro "yo niño", porque sí es cierto, pero eso significa saber disfrutar como un niño de determinados momentos, saber tirarnos bolas de nieve y saber ver la vida con una perspectiva diferente, pero eso no es "ser un niño" que, al fin y al cabo, es lo que somos.
¿Os imagináis el mundo gobernado por niños?
Estampando aviones de verdad contra edificios de verdad, corriendo con coches de verdad y chocándolos con coches de verdad (hey! mira!, mi coche coge 210!), dilapidando en juguetes de verdad dinero de verdad (este es el nuevo coche que me he comprado!), no queriendo compartir las cosas de verdad (¡Este gas natural es mío, mío, y no lo comparto!), disparandose de verdad contra sus hermanos por una chuche (¡que este petróleo es mío digan lo que digan!), pegando de verdad a los de alrededor para conseguir que les acepten en en los juegos, jugando a la guerra con bombas de verdad ...
Ah! no me suena de nada...

12 de diciembre de 2008

Sueños reveladores

Anoche tuve un sueño.
De esos que te dejan sin aliento y que te remueven por dentro.

Soñé con mi vida, con mis anhelos y con los de otros... y aunque a los sueños hay que darles la importancia que se merecen y no hay que interpretarlos de la forma bíblica con la que los soñamos, recordarlo me hace pensar en la poca valentía con la enfrento mi vida, mis situaciones día a día.
Me hace ser consciente de cuanto me tengo que querer yo, porque no puedo esperar, sentada, a que otros me quieran.



Hoy es día de silencio...

9 de diciembre de 2008

Esas extrañezas de la vida...

No sé porque nos empeñamos en depositar NUESTRA FELICIDAD en fuera de nosotros, en personajes ajenos a nuestra historia. Para ser felices necesitamos que nuestra pareja, nuestros amigos, nuestros padres, nuestro entorno, al fin y al cabo, nos quiera, nos acepte, nos apruebe,...

¿Pero qué clase de gilipollas somos?

Si necesitamos todo eso de los demás para ser felices, nunca lo seremos. No podemos hacer depositarios de nuestro bien más preciado a una serie de personas que, como es lógico, buscan solo y exclusivamente su propia felicidad.

MI FELICIDAD está únicamente en mí. Me puedo sentir más alegre o menos según lo que el resto del mundo piense con respecto a mis actos, ¿pero MI FELICIDAD? eso sí que no! Me niego a que el resto de mi vida dependa de los vaivenes de una serie de colgados que viven y conviven en mi mundo.

NUEVA DE CLARACIÓN DE INTENCIONES.

2 de diciembre de 2008

Con aguja e hilo

Cojo aguja e hilo.
Ya ha llegado el momento de dejar la autocompasión.
Encuentro un trozo de cuero por alguna parte.
Respiro profundo.
Esto va a doler.
Y empiezo a remendar, poco a poco, voy poniendo parches.
¿Servirán de algo?
Al menos dejará de entrarme frío por estos huecos...

1 de diciembre de 2008

En silencio

Te cuento, en silencio, que me pasa, que me ronda.
Te susurro, a ti, mil palabras de amor que no sirven de nada.
El viento sopla con una fuerza inusual, y arrastra todo a su paso. A tí y a mí también.
Y da igual lo que diga. Lo que sienta.
Porque para tí nada vale. Solo tú.
Me empequeñezco.
Me reduzco a cenizas para tí.
Y el silencio vuelve a mi corazón.

25 de noviembre de 2008

Solo faltaba el brasero

Ayer, la tarde cambió su color y el frío dejó de paralizar mis huesos.
La cerveza fue cambiada por té caliente por las inclemencias del tiempo....
Allí sentada, la perspectiva del mundo cambió de repente. La mesa camilla, a falta de brasero, conferia un aire nuevo, diferente, a un instante de confidencias y silencios comodos, con gato y cariño sincero.
Hemos crecido tanto en los últimos meses, o quizás años... Somos las mismas, con las mismas ilusiones del primer día, con las convicciones más firmes y la cabeza donde debe estar (un poquito allí, un poquito aquí y otro poquito por el más allá). Cada una en su momento, tú con unos tacones que necesitas llevar, yo con zapato plano para darme estabilidad y ella con las manos envueltas en mil proyectos para encontrar la felicidad.
Chicas, nos miro, hoy desde la lejanía del momento, y veo la madurez de una vidas llevadas con toda la coherencia que cada una le puede poner a sus momentos. Os quiero.